por Jimena Zapata
Hace unos meses recibí una invitación que me llenó de orgullo y, al mismo tiempo, de nervios.Me invitaron a dar una charla TEDx.
Como muchas personas, siempre había visto las charlas TEDx desde la audiencia. Admiraba la capacidad de quienes lograban condensar una idea compleja en pocos minutos y convertirla en algo memorable.
Tenía muchas historias e ideas, pero una charla TEDx no se trata de contar todo lo que uno sabe. Se trata de encontrar una idea que valga la pena compartir. Ese ejercicio fue mucho más difícil de lo que imaginaba — y me obligó a preguntarme, más de una vez, qué quería que las personas recordaran cuando salieran de la sala.
Después de muchas versiones, llegué a una convicción que ha acompañado gran parte de mi trabajo: la pertenencia no ocurre por accidente. Se crea, se diseña, se intenciona.
Las comunidades que generan impacto no aparecen espontáneamente. Hay personas que construyen rituales, generan confianza y diseñan experiencias que permiten que otros se sientan parte de algo. Y eso hoy importa más que nunca: vivimos hiperconectados, pero la soledad se ha convertido en uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. La OMS publicó este año su informe global sobre soledad y los datos son contundentes: afecta a una de cada seis personas en el mundo y es responsable de más de 871.000 muertes al año. El surgeon general de Estados Unidos (máxima autoridad del país) la equiparó a fumar 15 cigarrillos al día
Curiosamente, mientras preparaba una charla sobre comunidad, confirmé algo que llevo años creyendo: no hay que hacer las cosas solos. Hubo una coach que me ayudó a ordenar las ideas, compañeros que escucharon versiones preliminares y estuvieron ahí cuando aparecieron los nervios.
Cuando finalmente me subí al escenario, dejé de pensar en la perfección y empecé a pensar en las personas que estaban escuchando.
Me bajé con gratitud. Y con una certeza: las mejores ideas rara vez crecen solas. Necesitan personas que las escuchen, las desafíen y las hagan mejores.
Quizás por eso el mayor acto creativo no es crear un producto o una empresa. Es crear un espacio donde otros se sientan vistos.
