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LAS 6 PREGUNTAS CLAVES PARA PASAR DE UNA IDEA A UN PROYECTO

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Tal como lo dice el título, “pasar de una idea a un proyecto”, es lo que todas queremos. Que podamos concretar y lograr ese sueño, innovación, negocio o emprendimiento que se nos ocurrió. Si les interesa el tema, no se pueden perder el post de María José Lemaitre, licenciada en artes visuales y gestora cultural quien tiene una gran experiencia en el diseño, formulación y presentación de proyectos -sobre todo culturales-. Seis preguntas claves que te pueden ayudar muchísimo en este camino.

Instagram: @mjoselemaitre y @quintarueda.gestioncultural

A casi todas en algún minuto de nuestra vida se nos ha ocurrido una idea, algo que nos da vuelta en la cabeza pero que no logramos aterrizar. No sabemos cómo empezar y menos cómo darle forma a ese ansiado proyecto, identificar sus etapas, tiempos, presupuesto asociado y menos aún, fundamentar por qué es importante su realización, asunto esencial cuando uno busca que una persona o institución crea en nuestra idea, la apoye y mejor aún la financie.

Hoy les comparto seis preguntas clave que han orientado la formulación de proyectos, míos y de otros, que he diseñado durante los últimos 10 años.

1.- ¿Qué?

Esta pregunta se refiere a la naturaleza de la idea, a lo que queremos hacer. La respuesta debe ser una descripción breve y clara del proyecto, que defina y caracterice brevemente la idea central de lo que se quiere realizar.

2.- ¿Por qué?

Aquí presentamos el origen, razones y criterios que justifican la realización de nuestra idea. Su coherencia y consistencia será fundamental al momento de salir a presentar el proyecto al exterior. Es importante también describir el contexto y diagnóstico que hemos realizado, para identificar con claridad las urgencias y problemas que nuestra idea viene a resolver y por qué ella es la mejor solución.

3.- ¿Dónde y para quién?

Debemos especificar en qué lugar realizaremos el proyecto, dónde se emplazará y cuál será su alcance, mientras más concreto mejor. Identificar quiénes serán los beneficiarios directos e indirectos, aquellos que se verán favorecidos con la realización de nuestra idea.

4.- ¿Para qué?

En este punto se describen claramente los objetivos, lo que queremos lograr con la ejecución del proyecto. Usualmente se enuncia un objetivo general, donde se refleja el propósito central de la idea y tres objetivos específicos. Estos últimos, son acciones inmediatas y concretas necesarias para llevar a buen puerto la idea. Los objetivos deben ser medibles y fácilmente evaluables.

5.- ¿Cómo?

Aquí debemos describir clara y detalladamente cómo llevaremos a cabo el proyecto. Sus etapas, actividades y metodologías. El tiempo que tomará cada una de ellas, su calendarización en un plazo determinado y quienes serán los responsables de su desarrollo. Será también nuestra hoja de ruta al momento de ejecutarlo y demostrará la consistencia que tiene nuestra planificación.

6.- ¿Con qué?

Una vez realizado el paso anterior, tomamos cada una de las actividades descritas y definimos los recursos humanos y materiales que se necesitan para la ejecución, identificando los recursos existentes y aquellos que necesitamos financiar. Con esto armamos el presupuesto, el cual a modo personal lo divido generalmente en cinco ítems: recursos humanos, gastos operacionales, gastos de difusión, gastos de inversión e imprevistos.

Respondiendo estas preguntas estarás a sólo un paso de llevar tu idea a un proyecto. Dependiendo de la forma en que se financiará, es posible complementarlo con una estrategia de comunicación y promoción, una estrategia de sostenibilidad y financiamiento, entre otros.

En un próximo post, les contaré los “siete consejos que le doy a mis amigos”, a la hora de buscar financiamiento para sus proyectos. ¡Hasta pronto!

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