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MUJERES INSPIRADORAS: KATE SHEPPARD, LA ACTIVISTA POR LA IGUALDAD DE DERECHOS

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La lucha por la igualdad de derechos viene de años atrás. En medio de esta ola que está viviendo nuestro país, con chicas que sacan la voz pidiendo justicia y un trato igualitario, recordamos a una Mujer Bacana que 100 años atrás estaba luchando para que las mujeres tuvieran derecho a voto. Kate Sheppard fue una luchadora y defensora del género femenino como pocas. Lee a continuación su cruzada.

Kate Sheppard
(1847-1934)

Fue la sufragista más famosa de Nueva Zelanda, el primer país en permitir el voto femenino. Pionera en la lucha por los derechos de las mujeres, hoy su rostro adorna los billetes de 10 dólares neozelandeses.

Sheppard nació en Inglaterra, hija de padres escoceses. A los 21 años y tras la muerte de su padre, se trasladó con el resto de su familia a Nueva Zelanda, donde pronto se casó con su primer marido y tuvo su primogénito. Esta joven comenzó a involucrarse en la actividad política como miembro del Movimiento Cristiano por la Templanza; muchas mujeres participaban de esta cruzada por la abstinencia y ley seca, en parte porque el alcohol era la fuente de violencia intrafamiliar, malos tratos al género y otros problemas sociales. Peleando por esa causa fue que Kate se dio cuenta que las mujeres necesitaban más voz en el país donde vivía, y por lo mismo, poder de voto. Nueva Zelanda había ampliado el derecho de sufragio a hombres mayores de 21 años, pero dejaba fuera a las mujeres, criminales y niños.

Sheppard se convirtió en una incansable activista por los derechos de las mujeres, no sólo haciendo campaña, repartiendo volantes y reclutando a más interesadas en el voto, sino que apoyando otras liberaciones como el derecho a divorciarse o incluso a dejar atrás el corset. Comenzó a presentar proyectos de ley que permitían a las mujeres el sufragio y a presentar petitorios al parlamento de su país; en 1893 Sheppard reunió más de 32 mil firmas por la causa. Esa masiva petición fue finalmente aprobada y en septiembre se convirtió en ley, transformando a Nueva Zelanda en el país pionero del voto para mujeres. En las elecciones que siguieron, un 65% de las mujeres mayores de 21 fueron a las urnas a ejercer su recién ganado derecho.

Tras su gran logro, Kate siguió trabajando incansablemente por las mujeres, y formó y lideró el Consejo Nacional de Mujeres de su país, desde donde siguió peleando por los derechos de todas. Dejaría el trabajo sólo por problemas de salud. Murió a los 87 años y hoy es recordada como una de las mujeres más importantes de la historia en Nueva Zelanda.