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CONSEJOS PARA TRABAJAR DE FORMA INDEPENDIENTE (PARTE II)

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Estoy súper contenta con la buena acogida que tuvo el primer post sobre la independencia laboral. Hoy, y como les prometí, vamos con la segunda parte de estos consejos.

En esta oportunidad, reuní aquellos que tienen que ver con cómo optimizar el trabajo, y qué cosas debemos considerar para que hacer de nuestro día a día uno más llevadero, eficiente y feliz.

1.- Define un lugar de trabajo y tus horarios

Si tomaste la decisión de independizarte, entonces llegó el momento de hacerlo realidad. Define el espacio donde vas a trabajar: ¿una oficina?, ¿un cowork?, ¿tu casa? Si optas por esta última, entonces asigna un espacio específico y único al trabajo: puede ser una pieza o un escritorio.

Los primeros meses cometí el error de andar vagando por mi casa con el computador en mano: la mesa del comedor, el sillón, la cama, todos eran espacios “perfectos” para trabajar.

El problema es que es mucho más fácil desconcentrarse porque tienes múltiples estímulos cerca: la tv, la cocina con cositas ricas, la cama para una pequeña siesta, etc.

Por eso, asigna un espacio de “oficina” y úsalo como tal todos los días de la semana.

Asimismo, define tus horarios: entrada, salida, almuerzo, recreos, etc. Verás que ser constante y riguroso en esos detalles te ayudará a rendir muchísimo más.

2.- Organízate

Mantén organizado tu espacio de trabajo, desde tu mesón hasta las carpetas de tu computador. Recuerda que desde hoy serás el gerente/asistente/relacionador público/contador/señora de la fotocopiadora, etc, etc. de tu emprendimiento, por lo tanto tendrás muchas responsabilidades a tu cargo. Mantén tu espacio organizado y así optimizarás tu tiempo.

3.- Redes de contacto

Creo que este consejo es uno de los más importantes. Las redes son sumamente valiosas.

Para generar redes de contactos debes tener claras dos cosas: ser insistente y perder la vergüenza.
Si no sabes cómo comenzar, parte preguntando a tus amigos si conocen a alguien del área en que quieres trabajar, haz lo mismo con tu familia (ojo! que no hablo del “pituto”!). Escríbeles, pídeles una reunión y cuéntales sobre tus proyectos o ideas. Quizás no requieran tus servicios de inmediato, pero te aseguro que te recordarán cuando más adelante sí lo necesiten. Además, nunca se sabe a quién puede conocer esa persona, ¡tal vez es alguien que anda buscando lo que tu ofreces!

No tengas miedo de tocar puertas, yo fui muy tímida al comienzo y siento que perdí tiempo. Deja atrás esos temores y sale al mundo. Si no lo haces tú, ¿entonces quién?

4.- Colabora

En este post les conté sobre el poder de la colaboración. Si bien es parecido a las redes de contacto, la colaboración va un paso más allá, porque se trata de hacer algo.

Busca personas que tengan proyectos complementarios a los tuyos y preséntales una idea de trabajo en conjunto. No tiene por qué ser pagado o tener un fin económico. El valor de la colaboración, para mí, está dado por la posibilidad de compartir, comparar experiencias e ideas, aprender y pasarlo bien.

Por otro lado, el día a día del emprendedor puede ser un poco solitario. A mi me pasó que al trabajar desde casa, había días en que no salía de ella (incluso una vez el conserje de mi edificio me preguntó si andaba de viaje porque no me veía hacía tiempo, jajajaja). ¿Entiendes por qué la colaboración es TAN valiosa?

5.- Prueba y aprende

Cuando renuncié a mi trabajo aún estaba un poco perdida sobre qué rumbo seguir. Por eso, oportunidad que se me presentaba, oportunidad que tomaba. Incursioné en la cocina, en la decoración de eventos, en la fotografía, en los talleres, y varias otras cosas.

Si bien puede sonar un poco extremo, el mensaje que te puedo dar es que pruebes. Si aún te sientes media/o desorientada/o, entonces es una excelente alternativa para saber qué cosas efectivamente te gustan y –muy importante- qué cosas NO.

Estas experiencias además te ayudarán a adquirir conocimientos que, sin duda, te servirán más adelante en otros proyectos o trabajos.

6.- Date permisos, no te exijas demasiado

Ufff! ¡Qué difícil es no exigirse!

Cuando estamos trabajando en algo propio queremos que las cosas sean perfectas, pero debemos comprender que no siempre es así, que podemos –y debemos- tener tiempo libre y darnos espacios para otras actividades.

A mi me pasa que constantemente, desde que me levanto hasta que me duermo, estoy pensando en mi trabajo, en nuevos contenidos, en las fotos, en los mails que debo responder, en las reuniones, etc. Incluso los fines de semana. Y déjenme decirles, chiquillos ¡eso no está bien!

Es importante poder dedicar tiempo al ocio, a ver películas, salir a caminar o incluso mirar el techo. Esos ratos de desconexión harán las veces de reseteo y te ayudarán a tomar distancia para volver con más fuerza y claridad a tu objetivo.

Recuerda que vivimos en una sociedad que está muy centrada en el trabajo, cada vez hay menos espacio personal, y si hay una ventaja de ser independiente, es la posibilidad de poder manejar esos tiempos ¡Aprovéchalos!

¿Qué les parecieron estos consejos? ¿Se sienten reflejados con alguno?

Espero que les hayan servido. ¡Y atentos que ya se viene la tercera parte!

Un gran abrazo, Cony

Hola! soy Cony de La Vida en Craft, estudio creativo para empresas y emprendedores en los que podrás encontrar contenido escrito, fotográfico, audiovisual y talleres. Estaré acompañándolas en Genias con algunos post de emprendimiento, la vida independiente y quizás algo más :) Disfruto del diseño, la comida, de los perros y caminar. Ah, también soy periodista. En Instagram: @lavidaencraft